Terapia infantil

Terapia infantil

Tras haber tenido un primer contacto telefónico con alguno de los padres del niño en el cual se recogen algunos datos como el motivo de consulta, quiénes acudirán a la primera sesión,etc., tiene lugar un encuentro en persona con alguno de estos o con ambos , según la disponibilidad, (y el niño, en función de los casos).

De esta forma nos conocemos los padres y yo mutuamente y les pido que me cuenten qué es lo que les trae a la consulta, cuál es su preocupación. Me intereso también por conocer quiénes conviven en la unidad familiar, cuál es la dinámica de la misma, el tipo de relación que existe entre sus miembros  y las características del niño, su carácter.

Trato de valorar siempre a las personas que vienen a terapia, porque pienso que es un gran esfuerzo que hacen al venir y porque pienso que están tomando parte activa en la resolución de un problema y por eso buscan ayuda.

Una vez pactadas la forma de trabajar, la dinámica de las sesiones, el compromiso y responsabilidad de los padres y mía para lograr una mejora del problema inicial, suelo proceder a trabajar más con el niño. Para ello observo sus conductas, su manera de relacionarse conmigo, su capacidad comunicativa y yo, por mi parte, he de trabajar de forma diferente a como lo hago con los adultos, adecuándome y adaptándome a su edad y su lenguaje, su nivel de desarrollo madurativo y las características propias de la infancia, entre otros aspectos.

Utilizo herramientas como el dibujo y el juego, además de la comunicación verbal, para trabajar con los niños. Como he señalado antes, dependiendo de la edad del niño y de su forma de ser, del tipo de apego con los padres y del motivo de consulta, trabajo de una forma u otra.

A la vez que tiene lugar el proceso de terapia con el niño, suelo reunirme de forma periódica con los padres del mismo para conocer cómo le están viendo, para saber si están percibiendo cambios, también para darles algunas indicaciones de lo que yo estoy percibiendo y poder trabajar así aspectos familiares y de interacción con el niño.

En ocasiones también, y para el buen funcionamiento y la eficacia de la intervención terapéutica, suelo reunirme en alguna ocasión con el profesor o tutor del niño, también para recabar más información, para ver la evolución del trabajo y trabajar de forma conjunta para ofrecer una mejor ayuda.