Tratamiento psicológico de la enuresis infantil

Hoy comparto mi forma de abordar la enuresis infantil a través del tratamiento psicológico con niños y niñas y su entorno familiar.


Se puede decir que la enuresis infantil consiste en la emisión involuntaria y persistente de orina durante el día o la noche, después de una edad en la que el niño ya debería haber aprendido a controlar la micción (normalmente, alrededor de los 5 años) y no existen indicios de patología.

La enuresis no es un trastorno que provoque daños a nivel físico, pero sus consecuencias se hacen patentes en el plano psicológico. A medida que el niño o niña crece y toma conciencia de su problema, puede sentirse avergonzado.

Además, puede experimentar un cierto sentimiento de culpa y frustración por no poder controlar conscientemente la micción. El problema radica en que a medida que aumenta la tensión, los episodios de incontinencia podrían tornarse más recurrentes, generando así un círculo vicioso.

Es común que el niño con enuresis comience a evitar determinadas actividades sociales, sobre todo si tiene que pasar la noche fuera de casa y corre el riesgo de mojar la cama, como en las excursiones escolares y en los campamentos de verano.

El tratamiento psicológico es eficaz a la hora de solucionar este problema, siempre que, como señalaba anteriormente, la causa no sea orgánica, para lo cual, en primer lugar, es imprescindible derivar a los padres a su centro de salud de referencia.

Una vez descartado que éste tenga una causa orgánica y atendiendo a las indicaciones y pautas ofrecidas por su médico pediatra, procedo a entrevistar a los padres. 

Para ello, recojo la información más importante sobre el niño o la niña, así como la situación que está viviendo en casa, en el colegio, en el parque, cómo se desenvuelve en la relación con los demás, cómo es su carácter.. por si estos aspectos pudieran estar influyéndole, y en base a esta información estructuramos la terapia, los objetivos de la misma y la periodicidad de las sesiones.

Es fundamental el trabajo con el niño o niña, pero para mí, por mi formación en terapia sistémica y mi experiencia en la consulta en casos de terapia infantil, también lo es la implicación de los padres en el proceso terapéutico, para  garantizar una mejor consecución de los objetivos.